Cuando la ciudad abandona los cuidados: La expulsión de lxs presxs de la ciudad de Sevilla

Sin querer abarcarlo todo y, presentando sólo lo más destacable, podríamos resumir la historia de las cárceles de Sevilla de los últimos quinientos años comenzando por la Cárcel Real de la Calle Sierpes. Donde hoy Caixabank tiene una oficina-monumento se ubicaba la que fue la prisión de Sevilla durante casi cuatro siglos. Es conocida por haber tenido recluidos en sus muros a Miguel de Cervantes y a Mateo Alemán entre otrxs. Se habla de ella como un lugar masificado, insalubre y con un régimen cruel, en el que las celdas individuales estaban reservadas para quien podía pagarlas.

De la Calle Sierpes, a unos metros del Ayuntamiento y del corazón monumental de la ciudad, se pasó en 1835 a la Cárcel del Pópulo, situada donde ahora se encuentra el Mercado del Arenal; en el edificio del desamortizado Convento del Pópulo. Esta cárcel se edificó con la idea de librar a la población presa de la insalubridad y la masificación, aunque en sus primeros años de construcción, su ocupación ya era de en torno a quinientos reclusos. Para que nos hagamos una idea, en la superficie del Mercado del Arenal, se retenía a más o menos la mitad de reclusxs que hay en las gigantes cárceles de hoy día. No obstante, pese a la masificación, esta prisión contaba con un libro de reglas con el que se pretendía “humanizar” el tratamiento penitenciario, haciendo sus condiciones menos dantescas.

Cárcel del Pópulo durante una visita de la Esperanza de Triana

En esta cárcel, lxs presxs tenían la oportunidad de interactuar con la ciudad que les rodeaba. La Esperanza de Triana se giraba hacia el edificio cuando pasaba por delante y recibía las saetas de quienes estaban dentro las mañanas de los Viernes Santos. Fruto de esta interacción de la hermandad con lxs presxs, Manuel Font de Anta compuso la marcha Soleá Dame la Mano.

La Cárcel del Pópulo cesa su actividad en 1932, cuando se construye la Prisión Provincial de Sevilla, o Cárcel de la Ranilla, a la espalda del Arroyo Tamarguillo, en Nervión. Esta cárcel se inaugura durante el mandato de Victoria Kent como directora general de prisiones. Aunque durante la II República mejoran sustancialmente las condiciones dentro de la Institución Penitenciaria y se orienta el trabajo dentro de las cárceles a la reeducación y reinserción (al menos sobre el papel), esta cárcel no tarda en convertirse en un eje fundamental de la represión política en el franquismo.

Tras el golpe, la población de la cárcel pasó de 300 a 1500 presxs (llegaron a ser 3000), que se hacinaban en sus barracones y que fallecían a un ritmo altísimo debido a las enfermedades, el suicidio y las torturas, sin contar a aquéllxs a lxs que se les aplicaba la pena de muerte. También tuvo un barracón de mujeres, en el que la mayoría de ocupantes habían sido juzgadas por estraperlistas en los años de pobreza extrema de la posguerra.

Presos de la Ranilla durante la represión franquista

Aunque podríamos extendernos en la historia de la represión franquista y el uso de esta cárcel para este fin, no es el objetivo de esta publicación (recomendamos leer para este fin a María Victoria Fernández Luceño) y debemos avanzar en la historia. Tras la Transición (sic) a la Democracia, la cárcel se amplía, pero la construcción en 1988 del Centro Penitenciario Sevilla 1 anuncia la llegada de un nuevo modelo de cárcel a nuestra ciudad: las macroprisiones.

Hasta su cierre, la zona de la Prisión de la Ranilla acogía en sus bares a lxs presxs que tomaban la cena antes de entrar a prisión después de sus permisos; en sus calles a las familias que iban a visitar a las personas queridas que estaban recluidas; y en su Semana Santa las saetas que lxs presxs cantaban a la Hermandad de la Sed. La persona reclusa se encontraba en un entorno con el que podía interactuar: podía oír el trasiego de las calles que se escondían tras los muros, las personas allegadas podían venir a visitarles con toda facilidad, y al salir de permiso se encontraban directamente con una ciudad viva, con la que mantenían el vínculo.

La Ranilla fue abandonándose poco a poco hasta que en 2007 es demolida. La construcción de Sevilla 1 en 1988 (en Mairena del Alcor) y de Sevilla 2 en 2008 (en Morón de la Frontera) supone la expulsión de la población reclusa de la ciudad de Sevilla. Ambos son “complejos penitenciarios” que se parecen a pequeñas ciudades o factorías destinadas a la retención de personas privadas de libertad. Ambas están apartadas de la vista desde la carretera y su acceso es difícil. En consecuencia:

  1. Las familias de lxs presxs, en su mayoría gente muy empobrecida (porque la justicia es tan benévola como unx se lo pueda pagar y no hay piedad con quien no paga defensa en un juicio), lo tienen muy difícil para visitar a sus familiares. Mantener los lazos afectivos es muy importante para que la persona presa sobreviva la condena. También lo es para las personas queridas que no quieren perder el contacto con quien ha sido privado de su libertad.
  2.  ¿Cómo pretende una institución preparar a una persona para volver a la sociedad en un entorno que no se parece en nada a la sociedad? Si ya la prisión tiene un ritmo de vida totalmente divorciado de la realidad, alejar a ésta de la ciudad y aislarla en el campo sólo facilitará que quien se encuentra recluso se aleje poco a poco del ritmo de la sociedad y le cueste más volver. ¿Cómo será de doloroso el dejar de oír el ruido de las calles, el trasiego de las horas punta, el sonido de lxs niñxs volviendo de la escuela o el despertarse junto al resto de la sociedad, que va haciendo más ruido conforme avanza la mañana?
  3. Si la prisión se aleja de la gente, será más difícil vigilar si en su interior se cumplen los derechos humanos, si lxs presxs están bien, si no se tortura… Al alejar la prisión de la ciudad, ¿estamos descuidando a quien está dentro al dar carta blanca a quien trabaja en la institución para tratar a lxs presxs como le venga en gana? Aumenta la opacidad de una institución ya de por sí extremadamente opaca.
Cárcel de Sevilla II. Hay prisiones casi idénticas a ésta por todo el Estado. Se denominan “centros penitenciarios tipo”.

Muchas veces se nos intenta vender que el “progreso” de nuestras ciudades pasa por que alejemos ciertos “males” de ellas. Como la población criminalizada padece un estigma que aterra, asquea y desagrada a gran parte de la sociedad, la expulsión de las prisiones de nuestra ciudad puede venderse como algo bueno. No debemos olvidar que la población más estigmatizada es frecuentemente la más vulnerable. Al alejar la cárcel de nuestra ciudad, perdemos de vista a quien no tiene derecho a ver un horizonte más de 30 metros, a despertarse a la hora que quiere, a ver el cielo abierto de medianoche, a elegir lo que come, a ver a quien quiere cuando quiere… Si ya es suficiente castigo el estar presx, ¿por qué hemos de sumarle el destierro a esa condena? ¿Por qué han dejado de formar parte de nuestras ciudades las cárceles?

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Para volver a volver

“Sevilla es to provinciana”, “En Sevilla es que no hay na…”, “¿Cómo puedes considerarte de izquierdas y que te guste la semana santa?”, “Es que en el sur no se lucha como en otros sitios”, “Que ciudad más cateta.”, “Modernx…”

Hace ya unos meses que volví con la intención de quedarme de nuevo, de manera indefinida, en mi tierra tras un periodo de mi vida en el que he estado de aquí para allá física y emocionalmente. Si bien, considero que he cambiado y han cambiado, otras cosas parecen que siguen inamovibles e inmutables. Esto, unido al proceso de reencuentro con mis raíces en el que me encuentro me ha llevado a escribir estas líneas con las que voy a intentar explicar brevemente por qué creo que frases de ese tipo son morcillonerias* (aunque he de reconocer que han salido de mi boquino más de una y dos veces en el pasado).

Verán, posiblemente si me preguntan si soy religioso mi respuesta será un NO rotundo, un NO grande y con seguridad y si hablamos de la institución eclesiástica… pfff eso es un melocotonazo ya. Y aun con todo eso, ahí estaba yo el otro día hablando con mi padre y mi madre en la puerta del cachorro de las nubes que se acercaban por Huelva y que el cachorro otro año más no iba a salir el pobresito.

¿Y esto a que se debe? Pues esto se debe a que para mí la salida del cachorro no significa iglesia, timahina, no significa devoción, ni fe, ni nada por el estilo. Significa mi abuela, significa irme con ella a que le pusiera una velita a mi abuelo ingresado, significa verla en sus últimos momentos con la mesita de noche llena de estampitas del cristo, significa ver a mi madre llorando a escondías y yendo sin decir na a la iglesia para llorar a mi abuela y abuelo. Pero también significa comerme el arró rápido para verlo salir con toda mi familia de chico y luego quejarme porque era un suplicio ir de cofradías mientras lxs mayores bebían esa guarrada llamada “cervecita”, o intentar reproducir el paso del cristo con una caja de zapatos y meter a uno de mis amigos debajo mientras le pedía dinero a la gente para “el bordao en oro del paso palio” .

A lo mejor están pensando, “pfff sentimentalismo baratito del güeno”, y a lo mejor es verdad, pero es que la reconciliación con mis raíces, en mi caso, pasa por una aceptación de la influencia que ciertas manifestaciones culturales han tenido en mi vida (otras podrían ser, la de no poder estudiar porque a mi vecina le ha dao por ponerse en bucle el disco de los cantores de hispalis, o que siempre que de chico pasaba por la casa de una vecina del “Turru”, me dejaba pasar al patio a darle de comer a la tortuga inmensa que tenía libre por toda la casa, y así me puedo tirar contando batallitas hasta el fin de los días). Esta aceptación a la que me estoy refiriendo está haciendo que a día de hoy construya mi activismo social y político, a mi modo de ver, con una alineación a un contexto y un recorrido social y cultural acorde con mi tierra y con lo que he mamao, y huya de luchas, grandes teóricxs y teorías que poco tienen que ver con el arrejuntarse en una plasoletita y entre broma y broma generar acciones comprometidas e ideario. Porque lo serio no tiene por qué parecerlo.

Y no me malinterpreten por favor, para nada estoy a favor de las ideologías que se han aferrado a estas manifestaciones culturales, tales como; el genocida loco que sigue enterrado en la Macarena, el maltrato animal que se da en las ferias y romerías, el marcado tinte fascista que mantienen las altas cúpulas de muchas hermandades… y por desgracia, en esto, también puedo seguir pa rato.

Por todo esto, considero que es de vital importancia que me reconcilie con esta tierra que me ha visto crecer, irme y ahora volver. Porque:

  • Sevilla es to provinciana… = Si esto significa que no se va a convertir en una capital deshumanizada como otras grandes urbes, o en una periferia descuidada, o en un parque turístico, Flama.
  • En Sevilla es que no hay na… = A lo mejor no tienes el mayor festival de electro cumbia neo zelandesa, pero negar el panorama artístico y cultural que hay y que intenta sin descanso generarse… escuxame lo mismo te lo tienes que ver.
  • ¿Cómo puedes considerarte de izquierdas y que te guste la semana santa? = Creo que queda clara la respuesta en lo dicho anteriormente.
  • Es que en el sur no se lucha como en otros sitios = Ni quiero luchar como en otros sitios, quiero luchar sintiéndome lo menos impostado que pueda.
  • Que ciudad más cateta = ¿Ein?
  • Modernx… = jajajaja po vale.

*morcillonerías: Dícese de cosas sin sentido, con poco fundamento y nada constructivas.

Y si te dijera que cada vez que viajas muere un gatito, literalmente (casi).

Guay, ya tenemos tu atención, vale, igual no es demasiado literal, pero echa un vistazo a las cifras sobre la huella ecológica del turismo y las reflexiones al respecto que te dejamos y cuéntanos tu opinión. Igual sí que hay que alarmarse un poquito.

Hoy nos vamos a poner una mijita apocalíptiques, la historia lo merece, y parece que nos somos las únicas. ¿Habéis visto cómo anda la cosa en el mundo de lo posible? Sí, en el mundo de la cultura -donde nacen los horizontes a los que luego nos dirigimos-, la cosa está fatal, no solo por la ola de remakes y refritos que se producen en la mega industria cultural norteamericana colonizando al mundo, sino atendiendo al contenido mismo: zombies, destrucción, caos, etc, vamo, apocalípsis por tos laos. Somos capaces de imaginar antes el fin del mundo que un cambio de forma de vivir y de hacer las cosas.

No somos los primeros, ni tampoco es el tema de este desbarre mental, que señalamos con tristeza que esto es síntoma de la falta de alternativas globales que inserten en la cultura una idea de un mañana posible, una idea distinta a la catástrofe global, pero es interesante partir de ahí.

Porque bueno, aunque no existe como tal desarrollada, hay que alegrarse porque una idea a modo de semillita podría haberse implantao y verde como los tallos que puede llegar a tener, narra un futuro sobre la tierra posible. Pero eso sí, renunciando a los abusos a los que este sistema enfermo nos ha llevado para seguir engordando su rueda del beneficio. Y uno de esos abusos, queridas amigas y amigos, es, sin duda, el turismo de masas.

Uff ahí soltao del tirón sin mucho prolegómeno es duro, pero esperarse, antes de escandalizarnos vamos a ir a la raíz, ¿qué es el turismo? ¿es un derecho o un privilegio? A día de hoy, seguro que la mayoría piensa que el turismo es bueno y da argumentos como  “el turismo nos hace crecer como personas, ampía nuestras miras, nos ayuda a entender la relatividad y la diversidad de las distintas culturas (y de la nuestra)”. Y sí, es bonito conocer sitios distintos, sentirse lejos de casa, pero de verdad, ¿en un viaje express de 2 días a Budapest vienes conociendo la idiosincrasia húngara? ¿una semana de pulserazo de todo incluido en el Caribe te hace partícipe de la cultura de los pueblos locales?

En un mundo en el que la tecnología es capaz de interconectarnos (con todas sus interferencias) mucho mejor que nunca, en el que se puede tener un mejor amigo viviendo en Indonesia y estar más conectado a él que a tu prima la de Umbrete, ¿es esto una excusa?

La hermandad del sagrado corazón del capitalismo aka toda la intelectualidad rancia que entra en casa por la tele o internet a narrarnos las maravillas de su sistema tiene un poder sobre nuestra forma de ver el mundo increíble. Nos han hecho creer que tener un trabajo estable y una pensión digna es un privilegio, pero poder viajar a cualquier isla del Índico es un derecho y algo cool (si tienes dinero claro, pero bueno, es es la cuestión divertida del capitalismo, ¿no?).

Esta gente es la encargada de incentivar que se exoticen pueblos (y sus culturas), que se pare cualquier actividad económica y se vuelque todo su tiempo y esfuerzo en agasajar al extranjero. Da igual que eso lleve de la mano un tipo de trabajo precario, temporal y subalterno -cuando dependes del guiri para comer, no puedes ser libre, eres vasallo-, da igual que eso empobrezca el desarrollo de una tierra -sí porque los beneficios ¿quiénes creen que se los llevan? En casa se queda muy poquito-.

Da igual que se acabe con el futuro de generaciones, da igual que se acabe con el planeta, serás libre para irte de turismo a Marte cuando aquí no se pueda estar (libre si tienes pelas, otra vez la cuestión querides). Y nosotres que poquito creemos que podemos hacer, con nuestros trabajos precarios y la fulminante rutina, buscamos un pequeño refugio en ese viaje, en ese descanso de la realidad y caemos en su red, y esto también es un padecimiento globalizao.

Pero ¿da igual? Es decir, a nosotres nos encantaría poder conocer el Índico, si es gratis (no tiene repercusión ni coste extraordinario) del tirón, pero no es así. El turismo mundial es uno de los sectores más contaminantes, es responsable del 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Estos datos nacen de una investigación de la Universidad de Sidney, que disgrega los mismos para contarnos que de estos, la mayoría corresponden a los viajes en avión. Según la Comisión Europea, en la UE estos viajes han aumentado sus emisiones un 26,3% en los últimos 5 años y siguiendo la tendencia creciente, si no hacemos nada el impacto del turismo crecerá hasta el 40% en 2025.

La historia sigue, porque luego está el impacto que dejamos al visitar los enclaves naturales (en su fauna y flora), la tala maderera para nutrir las necesidades de la creciente infraestructura turística en todo el mundo, el impacto en las reservas acuíferas de los enclaves más vulnerables o la contaminación por transportes en vehículos a motor que ascienden de la mano de las visitas turísticas al centro urbano de tu ciudad.

No sé ustedes, pero vemos estos datos -o el indicador de la WWF del ‘Día de la Sobrecapacidad de la Tierra’ (día simbólico en el que se señala que se han agotado los recursos que se podían consumir durante ese año), que el año pasado fue el 1 de agosto, por cierto-, y se nos aflojan las piernas.

Así que para poder alimentar esa semillita de la que hablábamos al principio, esa esperanza de que existe un futuro, tenemos que cultivar en idea y práctica la sostenibilidad: una relación más sana con nuestro entorno de la que también nos habla el movimiento feminista haciéndonos reflexionar sobre otra idea de relacionarnos con quienes nos rodean.

Hay que destronar al estrés, la violencia y la insostenibilidad ambiental que acompañan a la idea del beneficio del panteón divino, hay que bajarlo empezando por nosotres mismes. Esa es la base, pero no va a ser suficiente (lo siento amigues), no podemos permitirnos caer en el ecologismo traducido por el capitalismo que nos hace responsables como individuos en este problema, porque si vemos los datos hay un trecho muy amplio de contaminación producida por otros sectores sobre la que nuestra actuación particular individual poco puede intervenir.

Ese futuro verde solo lo vamos a alcanzar uniendo nuestras voces para reclamar a los poderosos que dejen de explotar este planeta para engordar sus bolsillos y dejarnos a les demás en la pobreza y la precariedad. Nos toca pensar en nuestro papel en la rueda, en el coste y la repercusión de esos viajes y escapadas, reclamar nuestras ciudades para frenar su puesta a la venta; pero también unirnos para intentar frenar esa rueda, para cambiar las cosas, y bueno, no es por meter prisa, pero el reloj sigue avanzando y nuestro planeta tiene un límite.

Turista, te queremos. Tú traes el dinero

El domingo de la semana pasada amanecimos con un artículo de José Antonio Carrizosa, periodista del Diario de Sevilla, que se titula ‘’Good news, para variar ‘’ y afirma que: -‘’Sevilla está resistiendo bien, tanto en actividad como en empleo, la desaceleración del crecimiento. Si nos fijamos bien, la Cumbre Mundial de Turismo supone la plasmación de esa fortaleza más allá de ninguna otra consideración’’. Pues bien, más allá de cualquier otra consideración, el Sr. Carrizosa debería plantearse seriamente escribir un libro de auto-ayuda o montar un taller de coaching motivacional; o igual escribirle la letra de una canción al Kanka, porque de verdad que tanta positividad no se pude de aguantar. También estaría fetén que consiguiera Ud. concretar qué o quién se está fortaleciendo de esa tal ‘’resistencia a la desacelaración’’ y de la otra tal Cumbre Mundial de Turismo (WTTC), más allá de las grandes empresas y fondos de inversión vinculados al turismo y la hostelería, que esa historia ya nos la sabemos de corrida, como la tabla del 5.

Hace poco pudimos saber que para asistir a la WTTC había que apoquinar 4000$ (3600€) , eso sí, con invitación previa, directa y expresa por parte de la organización. Pero bueno, Mr. Good News, ya sabemos cómo va esto, ¿no?: Quién más pague, más cerca podrá ponerse de Obama (si te invitan, claro). ¡Es el mercado amigues! Si a alguien le interesaba estar dentro de la Cumbre haber pensado en su momento aspirar a ser CEO de los hoteles Hilton, meterse en la CEOE o en los G.I JOE. Que si la ciudad crece es gracias a la gente que está en el taco, que no se enteráis.

Si es que todo son Good News, Josan, tienes más razón que un santo. De verdad que no es comprensible tanta protesta por el temita de la WTTC. El turismo nos está dejando los espacios urbanos más ordenaditos y limpios que el hall del Alfonso XII, que resulta que eso estimula el consumo de los guiris, y que a su vez esto refuerza y dinamiza el súper rentable (y nada precarizado) sector servicios de nuestra ciudad. Además se nos abre la posibilidad de decidir sobre nuestro futuro con más certidumbre, pensemos en toda la oferta y oportunidad de empleo que nos puede brindar el tanta afluencia de turistas: Podremos tener la posibilidad de elegir si desarrollar nuestro knowledge in ‘’culture of tapas’’ en una gastrotaberna, o trabajar nuestras communication skills como guías turísticos, o también disfrutar del nesting y el cohousing desde  tu piso (compartido por supuesto) en cualquier barrio de Sevilla, menos en el centro, porque ya sabemos que pretender vivir hoy día en una zona céntrica es un capricho innecesario, ¿verdad?.

Pero vamos, que no por vivir fuera del centro tienes por qué perderte las bondades que nos aporta el turismo, están apareciendo poco a poco cada vez más pisos de AirBnB y Carrefoures Expresses en barrios periféricos, como ya os contábamos recientemente en una publicacion en este mismo blog. Por lo visto un montón de turistas prefieren sumergirse en la ‘’experiencia auténtica’’ de hospedarse en estos barrios, que dicen que les da como cosica pernoctar en decorados de ambientación barroca hechos a su medida, y que además de esta forma no contribuyen tanto a disneylandizar el centro de las ciudades. Claro, macdonalizar los barrios obreros trastocando la convivencia vecinal y la identidad de los mismos es una opción mucho mejor, faltaría más, todo sea por hacer sentir al de fuera como en (su) casa, literalmente, a costa de que las casas sean cada vez menos nuestras. ‘’Turismo sostenible’’ lo llaman.

Así que no preocuparse, que se vais a perder nada de la modernización ni de los beneficios económicos y culturales del turismo habido y por venir, así que demos las gracias a la WTTC.

Todo son Good News, y menos mal que está José Antonio para recordádnoslo. Renovarse  o  y morir. The Sevillian Dream.

El auténtico turismo que arrebata auténticamente -entre otras cosas- la autenticidad

Cuando te relacionas, tanto en redes sociales como en “la vida real”, con personas críticas con el modelo capitalista neoliberal pasa a menudo que cuando sales “ahí fuera” no asimilas que el relato comúnmente aceptado es muy diferente de esa visión del mundo. Nos ha pasado leyendo esta noticia aparecida hace unos días en La Vanguardia:

https://www.lavanguardia.com/economia/20190314/461024387949/turismo-espana-inversion-brexit-exceltur.html

Os resumimos, por si no os apetece clicar en el enlace: Gabriel Escarrer es consejero delegado de Meliá y presidente de Exceltur, una asociación que aglutina a 28 empresas relacionadas directamente con el turismo. Esta agrupación se autodefine en su web como «asociación sin ánimo de lucro», y un poquito más a la derecha en la misma página pone en grande que tienen un volumen de negocio de 30.000 millones de euros. Acuéstate y suda .

Este señor ha dicho que el Gobierno debería invertir más en el sector turístico. Según Escarrer, éste ha dejado de crecer en el último año; y eso no se puede consentir, ya que de él depende el 10 e incluso más del 11% del PIB nacional. A este hombre le alarma que su negocio crezca anualmente a un ritmo menor que antaño -recordemos que el gran capital pierde en cuanto deja de ganar cada vez más-; a nosotres nos preocupa que el sector servicios supuso en 2017 tres cuartas partes del PIB andaluz y que el turismo copó el 12,8% de aquél en ese año (http://www.juntadeandalucia.es/turismoydeporte/publicaciones/estadisticas/impacto_2017.pdf ). Nos preocupa porque sabemos muy bien qué significa esto: empleo precario; gentrificación; turistización masiva; abandono de la industria y del sector primario; apropiación y comercio de la idiosincrasia de los pueblos.

En referencia a esto último, llama la atención que el Gabriéh se lamenta de la pérdida de identidad de ciertas zonas turísticas, cuando es precisamente el turismo el principal culpable de ese problema. Sin ir más lejos, lo estamos viendo en Sevilla con el Jueves; un mercadillo histórico al que pretenden dar un “lavadito de cara” y extirparle la esencia que precisamente luego hacen creer a les guiris que es la auténtica y genuina. En su lugar dejarán mercado de mentira, como las montañas del belén; pero, a diferencia de éstas, no soltarán mijitas porque estará todo muy limpio y muy recogido. De momento, quieren prohibir en la calle la venta de ropa usada; pa eso ya están los comercios del ramo en la calle Feria. Según hemos sabido en Jartura, también estudian quitar de en medio las antigüedades… Vamos; que a este paso le van a hacer la competencia al tinglao que tienen Fran Rivera y no sabemos quién más al lao del puente de Triana. Por supuesto, sin gente en la calle buscándose la vida; que eso queda feo delante del enésimo hostel que pongan en el centro.

Si ya de por sí el neoliberalismo capitalista es de lo peorcito que existe, además se permite la perversidad de hacer ver que intenta abordar -es decir, meter debajo de la alfombra- problemáticas que él mismo crea, y para colmo procura sacar rédito económico de ello. Cualquier día nos encontramos en las puertas de la Catedral las cajitas con llaves que ponen en los Air Bnbs.

Beso en la boca es cosa del pasado; la moda ahora es San Pablo y Santa Justa

Que el ritmo no pare, no pare, no. Siguiendo con la línea que la revista Lonely Planet publicó hace un año en el que ponía en el punto de mira a Sevilla como destino turístico y tras tocarle este año el turno a Cádiz, como pudimos ver en artículos anteriores, vamos un paso más allá y gracias a AirBnB tenemos esta joyita.

¿Qué Triana ya no te flipa porque San Jacinto está llena de cadenas? ¿Qué visitar el casco antiguo parece que ha perdido toda su esencia? ¡No te preocupes, AirBnB tiene la solución! Te dice qué barrios se llevan esta temporada para que gentrifiques y turistifiques nuevas zonitas to esquisas.

Pero bueno, el artículo que referencia a los datos de AirBnB habla por sí solo.


“Pensarás que por enésima vez Triana ha sido elegido el barrio de moda en Sevilla o quizás alguna zona de La Macarena, pero no, el segundo barrio de moda en Sevilla es San Pablo y Santa Justa, el cual será una tendencia este otoño, según apunta la plataforma de alquiler Airbnb*.

Tras estos datos que ofrece Airbnb tenemos claro que Sevilla es uno de los destinos más solicitados para el turismo**, tanto nacional e internacional y en palabras de la plataforma “una muestra de la popularidad de las ciudades de clima mediterráneo durante la llegada del frío”***.”

*Traducción: “ABNB ha visto en su plataforma (algoritmo) que habrá habido un incremento en pisos turísticos en esta zona y los quiere promocionar diciéndonos que ese barrio es la crema porque tiene arte urbano, aún se conserva la confiteria Paquito o cualquier cosa sacada de la manga.”

**Como se ha puntualizado en la introducción esto no es casualidad, pues recordemos que esta popularidad responde a una diana preparada y orquestada por el sector turístico durante el año 2018 sobre la ciudad de Sevilla. De hecho, parece que este proceso se está repitiendo en lo que llevamos de 2019, pero esta vez con Cádiz como objetivo. ¿Cuánto tardaremos en ver ,según AirBnB, el barrio de la Viña como el complemento ideal para tu vacaciones?

***Tal y como sucede en el mundo de la ropa:

“Llega la temporada otoño-invierno a más allá del muro y los “caminantes blancos” se bajan pal “exótico” mediterráneo, un paraíso en Europa, tú Europa, nuestra Europa, la Europa de todOS, que pa eso tenemos la misma moneda, una única que nos une”.

Y bueno, la noticia que salía en sevilla secreta (https://sevillasecreta.co/el-segundo-barrio-de-moda-en-espana-esta-en-sevilla/) era corta pero peligrosa en su contenido. Este tipo de noticias, aparentemente informativas, favorecen la comercialización de los barrios y amplían las zonas turísticas de las ciudades. Elevan los datos de una plataforma privada, en este caso AirBnB, como el estandarte de lo que lo peta en viajes y zonas a visitar, frivolizando con la vida y tradición de las personas que viven en dichos sectores de la ciudad. Digamos que el artículo si te lo tuviéramos que resumir en una charla de banquito, sería así:

  • A ver, los de AirBnB quieren ganar más pasta y, tú sabe, como ahora se están desfasando con Sevilla con to esto de la cumbre del turismo, la lonly plane, los once hoteles nuevos que han construido por la cara en el centro y to eso…pooo aprovechando este tirón, habrán visto un aumento de negocio en esta zona de Sevilla y na…po la irán a potenciar haciendo un ranking, que tú sabe lo que le gusta a la gente ser de las primeras en algo.

El 8 de marzo también tiene acento andaluz

Cuando Juani, representada por Luisa Martín (Madrid,1960) y referida en este capítulo de Médico de Familia como ‘’la chacha que surgió del frío’’, se queja de que tiene un catarro monumental que cuando ‘’se suena se le taponan los oídos’’, el médico de familia representado por el famosísimo Emilio Aragón contesta ‘’qué burra eres, a ver si te vas a hacer daño’’. Quizás fue su acento lo que la hizo burra teniendo un síntoma bastante común de resfriado aún siendo un comentario muy estandarizado para quien sufre estos síntomas, parece que sólo es bruto o exagerado si viene con acento andaluz. Más adelante, Juani se monta una película ella sola acerca de que la van a echar y sustituir por una mujer rusa que cobra menos, dando pie a un drama generado por sus exageraciones y pasiones irracionales descubriendo al final -tonta de ella- que se había hecho una idea errónea de su posición en esa familia madrileña de clase media que tanto la aprecia, con todo ese salero y alegría que trae ella a la casa.

Este capítulo es una caricatura más de cómo se comprende a la mujer andaluza fuera de nuestra tierra: exagerada, irracional, manejada por sus pasiones, inculta, precaria, pero graciosa y con mucho arte, eso siempre. Las mujeres andaluzas estamos acostumbradas a vernos representadas en los medios del estado español bajo estos estereotipos a los que se le suman el de ‘’nuestra sangre caliente’’, cuando esa pasión desbordante se exotiza y sexualiza convirtiéndonos en objeto de deseo para el hombre.

La causa de estos estereotipos tienen su orígen en nuestra historia específica, de colonialidad interna donde el expolio, la concentración de tierras para la constitución de latifundios para agricultura intensiva, la apropiación y ridiculización de nuestra cultura y nuestros cuerpos ha sido la norma. Mientras estos estereotipos no afectan de la misma manera a mujeres de otras comunidades, nosotras seguimos luchando para tener más voz y que se oigan nuestras demandas, para que se entienda que la forma de mirar hacia Andalucía es opresora y exotizante. Un buen ejemplo sería como este estereotipo afecta incluso al feminismo, ya que tras el traumático ascenso de VOX en Andalucía, en los medios del estado español sólo han aparecido feministas de la meseta hablando de los problemas que directamente afectarán a las mujeres andaluzas. ¿Puede que las mujeres andaluzas no estemos lo suficientemente preparadas para explicar la complejidad del giro político que está sufriendo nuestra tierra? ¿Por qué se entiende desde fuera que el feminismo en Andalucía no puede existir? ¿Por qué se da a entender de una manera u otra que en Andalucía somos más machistas?

Siguiendo la estela de Mar Gallego, reclamamos un feminismo propio, desde nuestras subjetividades y nuestros sentires. Tanto las mujeres que estamos dentro de Jartura como muchas otras andaluzas que han contestado a nuestra encuesta por Instagram -desde aquí darles las gracias a todas y desearles lo mejor, nos veremos en la lucha- se repiten las mismas estrategias de opresión llevadas a cabo sobre nuestros cuerpos.

En primer lugar el acento sobre el que pesan risas y burlas, hasta el punto de tener que ocultarlo:

  • ”Sí, con 10 años me tuve que mudar a las islas baleares y al llegar al instituto recibí numerosos comentarios respecto a mi acento, hasta que lo cambié y ya me dejaron tranquila (en casa siempre se ha hablado y se hablará andaluz)”
  • “Sí, nos ven desde fuera con una imagen de que tenemos que ser graciosas de una manera innata. Por no decir que al ser del sur nuestra opinión cuenta menos porque somos unas ‘’catetas’’, se nos toma menos en serio porque nuestro acento les hace gracias”
  • “Por hablar andaluz me han encasillado en la caricatura de Antonia la de los Morancos”
  • ‘’Me pasé 6 años en Inglaterra y a día de hoy me preguntan si cuando hablo inglés también tengo acento andaluz, así entre risas, porque no cabe en la cabeza que una andaluza ‘’hable bien’’ en cualquier idioma.’’

En segundo lugar, este acento conlleva una exotización y sexualización:

  • “Viviendo en el Londres me dijeron que somos calientes y tenemos que bailar bien”
  • “El típico comentario de que las andaluzas sois muy calientes”
  • “¿Andaluza?, tienes que tener mucho arte en la cama…”
  • “A mi exnovio Danés le parecía exótica, sin embargo me animó a que me pusiera más morena en verano. Él, que se mareaba con el calor de Graná…”
  • “Qué guapas son las mujeres cordobesas o qué bordes son (las cordosiesas) cuando no les haces caso y les hiere el ego de macho. Fuera de Andalucía igual, las mujeres andaluzas somos sexualizadas y consideradas ‘’algo exótico’’, atractivo en ocasiones por nuestro acento o ‘’desparpajo’’, cuando es motivo de discriminación en muchas otras ocasiones (o nos sexualizan o nos discriminan)”
  • “Me he sentido especialmente infravalorada, como si nuestros conocimientos o logros fuesen inferiores pero también sexualizada fuera de Andalucía o aquí cuando nos oyen el acento”
  • ‘’Una vez en Madrid unas chicas decidieron por mí que me metían en su intro de rap porque mi acento sonaba muy sexy, muy chunga como la Mala, recuerdo que estaba teniendo una conversación con unas amigas tan normal, y las escuchaba cuchichear a mi lado comentarios muy absurdos sobre mi acento, hasta que se me acercaron para decirme que habían decidido que ‘’mi voz’’ era perfecta para su canción, les dije que yo no sabía ponerme delante de un micro y que si se referían a mi voz se habían equivocado’’

Esta opresión que recibimos las andaluzas se extiende a las condiciones materiales, sobre todo a la hora de encontrar trabajo fuera de nuestra comunidad, cosa que no es infrecuente debido a la gran cantidad de migrantes que tienen que buscar mejores condiciones de vida fuera:

  • “En las empresas donde he currado, si tenía jefes de Despeñaperros parriba yo no era más que una máquina de vender porque “soy mu salá”, pero si requiriesen ciertas tareas más técnicas y menos comerciales, siempre han preferido al del norte.
  • “Hace tres años y medio que llegué a Madrid. Me costó encontrar trabajo y cuando lo encontré fue dando clases extraescolares en un instituto. Por aquel entonces, mi casero de aquella época me preguntó a qué me dedicaba y cuando se lo dije, me preguntó que si también lo hacía con acento andaluz. Durante mucho tiempo estuve ocultando mi acento, hasta que me di cuenta de que era mucho esfuerzo y que negaba mi identidad. Que quien me entendiera bien y quien no, también.  Si alguien me rechazaba en un trabajo por mi acento serían unos miserables por fijarse más en el acento que en lo bien que puedo hacer un trabajo”
  • “Hace unos meses estuve dando clases particulares con una familia, de abogados, muy educados todos. Nada más el primer día, una de las niñas también le estuve dando clases particulares a dos niñas de una familia en la que la pequeña (que estaba en 4º, 8-9 años), me trataba como al servicio. Y me insultaba imitando mi acento. Llegué a contar las veces que se reía de mí imitándome y en menos de una hora conté como 40 veces. Lo mejor es que yo soy de un pueblo de Cádiz, pero su abuelo es de Algeciras. Que sí, que están bien posicionados, pero es que supone que lo mismo que hizo su abuelo fue lo mismo que hice yo, salir del pueblo buscando trabajo y mejorar”
  • “Todas las veces en que me preguntaron de dónde era, y lo típico de que qué bonito acento, que qué hacía en Madrid, con lo bonito que es Cádiz. Que qué rico el pescaito frito, y los carnavales, que siempre estamos de fiesta, que ole ole, arsa, arsa, tomaquetoma. Que qué poco trabajamos, que qué casualidad que la única andaluza que trabajaba en el instituto era yo y era quien salía a su hora y no un rato antes”